domingo, 10 de enero de 2010

Novela Experimental de los años 60


La novela experimental presenta las siguientes características:
La multiplicidad de puntos de vista, mediante la alternancia de las voces del personaje y del narrador.


La aplicación de técnicas como el flash-back, que recupera hechos pasados, o la anticipación, que adelanta hechos futuros.


El tratamiento innovador del lenguaje, que rompe con la lógica y la sintaxis.
Entre las obras más destacadas están Tiempo de silencio, de Luís Martín-Santos, y Cinco horas con Mario de Miguel Delibes.


Tiempo de silencio. El protagonista es un médico que vive en Madrid y es investigador contra el cáncer. Es detenido a causa se un aborto clandestino en el que se ha visto involucrado. Finalmente se descubre su inocencia, pero pierde su trabajo y decide abandonar la ciudad.
En esta obra el autor emplea técnicas narrativas, como el monólogo interior. Experimenta con el lenguaje alternando con el tema o el ambiente.


Cinco horas con Mario. La obra reproduce el monólogo de una mujer mientras vela el cuerpo de su esposo, Mario. El texto enfrenta dos ideologías: una visión conservadora y convencional, y una visión liberal e idealista.

Novela Social de los años 50


La novela social presenta un a serie de rasgos que la caracterizan:


El empleo de técnicas realistas y enfoque objetivo de los hechos.
El desinterés por el análisis psicológico de los personajes.
La sustitución del protagonista por un personaje colectivo.
La concentración temporal y espacial de los hechos, que pueden reducirse a unas cuantas horas.
La sencillez y claridad del lenguaje, e interés por reproducir el habla coloquial.
Las novelas más representativas son: La colmena de Cela, y El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio.


La colmena. En ella no hay un protagonista individual, e incuso se pone en custión el concepto de personaje. En la novela exista una intención crítica, que denuncia la tiranía ejercida por los ricos sobre los pobres.
El Jarama narra la excursión de unos jóvenes al río Jarama a través de las conversaciones que mantienen dos grupos de personas. Los excursionistas y los adultos se reúnen en un merendero próximo al río. En los diálogos se produce el habla coloquial de la época.

Novelas de los años 40


La Narrativa de la década de 1930 y la novela de exilio
La novela de los años 30 (como la poesía) había tendido hacia la rehumanización y el compromiso social, tras abandonar la deshumanización de los años 20. En esta línea se encuentra la literatura de Ramón J. Sender, Max Aub, Francisco Ayala, Rosa Chacel, quienes al acabar la guerra marchan al exilio por su apoyo a la República. Su obra se realiza al margen de la literatura que se hace en España y, en general, tratan con insistencia sobre el tema de la guerra
B) La novela de los primeros años de posguerra
En la inmediata posguerra se hace evidente la ruptura de la natural evolución literaria. Así, la novela no puede enlazar con la narrativa social de los años 30, prohibida por el franquismo, ni parece válida la estética deshumanizada de los años 20. En ese panorama de desconcierto abundan tres tipos de narraciones, todas de estilo tradicional: ideológica, realista y humorística. Hasta los años 50 no comienzan los indicios de renovación. En la década de 1940 sólo hay casos excepcionales y aislados, como C. José Cela, Carmen Laforet y Miguel Delibes.
1942: La familia de Pascual Duarte de C.J. Cela
1944: Nada de Carmen Laforet (Premio Nadal)
Estas dos novelas comparten el tono sombrío y existencial, que contrasta con el triunfalismo o la actitud evasiva, general en la novela de éxito de la inmediata posguerra. A estas nuevas voces se les unen poco después otras como la de Miguel Delibes y Ana María Matute. En general, estos novelistas coinciden en reflejar el desolado mundo de la posguerra desde una perspectiva pesimista y existencial; por eso abundan en sus narraciones los personajes desorientados, tristes y frustrados.
La familia de Pascual Duarte, de Cela, provoca una polémica en torno al tremendismo. Se le acusaba de deformar la realidad al subrayar lo más desagradable. En 1942, suponía un revulsivo, pues la truculencia y la visión desolada del mundo contrastaba con una narrativa triunfalista. La novela narra un cúmulo de crímenes y de atrocidades que parecen verosímiles por el tipo de protagonista y por el ambiente. Como un nuevo pícaro, Pascual Duarte narra su biografía para que entendamos cómo ha llegado a ser un condenado a muerte.


La limitación intelectual de Pascual, el destino que parece dominar la obra y el ambiente bárbaro e injusto convierten a esta criatura en un asesino víctima.


La obra refleja un radical pesimismo, cercano al existencialismo. La publicación de una novela tan desgarrada en un momento de censura política y moral muy estricta, sólo se explica por ser Cela un excombatiente franquista y porque los sucesos se sitúan en la España de posguerra. Toda su obra refleja pesimismo ante el mundo y el ser humano (P. Baroja). Su tono es distanciado y burlón, con humor negro, desgarrado y cruel. Refleja una visión deformada del mundo.
C) Década de los 50. Contexto social y cultural.



Con la Guerra Fría, en los años 50, España empieza a salir del aislamiento y se incorpora a algunos organismos internacionales, en la órbita de EEUU. El incipiente desarrollo del turismo y la industria conlleva cierta recuperación económica y cambios en los estilos de vida, como las migraciones de los campesinos hacia las ciudades, la difícil inserción de estas personas en los suburbios urbanos, .Al mismo tiempo, los jóvenes que han vivido la guerra como niños o adolescentes consideran la guerra y el país de posguerra desde otra perspectiva y aparecen actitudes críticas respecto al poder y a la división social entre vencedores y vencidos. Estas posturas se manifiestan sobre todo en círculos obreros y universitarios.

Literatura de la Edad Moderna Europea


El nombre de literatura moderna no se suele aplicar a la literatura de la edad moderna, sino a nuestra literatura contemporánea. En cambio, las etiquetas utilizadas para designar las dos grandes transformaciones culturales de la Edad Moderna en Europa: el Renacimiento de los siglos XV y XVI y la Ilustración del siglo XVIII, se aplican extensivamente para la literatura. Igualmente, algunas de las etiquetas acuñadas originariamente para los estilos artísticos, de forma destacada el barroco para el siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII, y el neoclasicismo, identificado con la Ilustración (o más bien con la segunda mitad del siglo XVIII); también se han extendido a la producción literaria. Menos fortuna han tenido otras, como el manierismo, que cubre la segunda mitad del siglo XVI y el comienzo del siglo XVII (y que implicaría incluir en él autores de la talla de Cervantes o Shakespeare); o el rococó, que cubre la primera mitad del siglo XVIII.

LITERATURA ANTIGUA


Literatura y escritura, aunque obviamente relacionadas, no son sinónimos. Los primeros escritos de los antiguos sumerios no son literatura, ni lo son los antiguos jeroglíficos egipcios. Los textos literarios más antiguos que nos han llegado datan de milenios después de la invención de la escritura. Los investigadores están en desacuerdo sobre cuando los registros antiguos se convierten en algo más semejante a la «literatura», ya que la definición de esta es subjetiva. Sin embargo, debe tenerse en mente que, dada la relevancia o el aislamiento cultural de las culturas antiguas, el desarrollo histórico de la literatura no ocurrió en forma uniforme en el mundo.


Otro problema al tratar de aproximarse a una historia global de la literatura reside en que muchos textos han desaparecido a lo largo del tiempo, ya sea deliberadamente, por accidente o por la total extinción de la cultura que los originó. Mucho se ha dicho, por ejemplo, sobre la destrucción de la Biblioteca de Alejandría creada en el siglo III a. C. y sobre los innumerables textos fundamentales que se cree se hayan perdido entre las llamas en el año 49 a. C. Así, la supresión deliberada de textos -y frecuentemente incluso de sus autores, por organizaciones con algún tipo de poder temporal- complica el estudio.


Ciertos textos primarios, sin embargo, pueden ser considerados como los primeros pasos de la literatura. Ejemplos muy antiguos son el Poema de Gilgamesh, en su versión sumeria del 2000 a. C.,[1] y el Libro de los muertos, escrito en el Papiro de Ani aproximadamente el 250 a. C., pero que probablemente date del siglo XVII a. C.
La literatura del Antiguo Egipto no solía incluirse en las primeras historias de la literatura porque los escritos no se tradujeron a las lenguas europeas hasta el siglo XIV, cuando se descifró la Piedra Rosseta.


Muchos textos se expandieron por tradición oral durante varios siglos antes de que fuesen fijados mediante la escritura, por lo que son difíciles de datar. El núcleo del Rig Vedá parece datar de mediados del siglo II a. C.[2] El Pentateuco (de la Biblia) normalmente se fecha alrededor del siglo XV a. C., aunque estudios recientes consideran que, cuando más antiguo, data del siglo X a. C. Otras tradiciones orales fueron fijadas en forma escrita muy tardíamente, como la Edda Poética, escrita en el siglo XIII.


Los escritos de la India posteriores al Rig Vedá (como el Iayur Vedá, el Átharva Vedá y los textos Bráhmana), así como el Tanakh hebreo y la colección de poemas místicos atribuidos a Lao Tze, Tao te Ching, que probablemente daten de la Edad de hierro, aunque determinarlo es controversial.


La Ilíada y La Odisea de Homero provienen del siglo XVIII a. C. y marcan el inicio de la Antigüedad clásica. Estas obras también tenían una tradición oral previa que parece provenir desde fines de la Edad de Bronce.

Criticas de la pelicula Luna Nueva


Por fin llega Crepúsculo (Twilight), dirigida por Catherine Hardwicke, cuyo estreno ha marcado la 15ª mejor apertura de la historia del cine por delante de la tercera entrega de "El señor de los anillos" (increíble, pero cierto), siendo a su vez la mejor apertura de la historia del cine de una directora. La película está basada en la exitosa saga vampírica escrita por Stephenie Meyers, famosa en el mundo y últimamente de moda.Como película, es entretenida, correcta, con diálogos dinámicos y amenos y una BSO que personalmente me gustó mucho.


Los efectos... pues bueno, también bastante comedidos; mientras los movimientos rápidos que realizaban los vampiros eran semejantes a los de muchos videojuegos, el efecto (esperadísimo) de Edward expuesto al sol, me sorprendió gratamente. No me volví loca de emoción, pero está bien conseguido.En cuanto a la adaptación literaria (y aquí hablo como seguidora de la saga), es fiel, no está mal; el guión y los diálogos, de los que la autora se encarga, son prácticamente calcados de la novela, con esos buenos puntos irónicos que te arrancan la sonrisa (lo cual se agradece).


De los personajes se puede decir que son similares; digamos que la mayoría son bastante fieles a la novela, aunque para no variar, se toman ciertas libertades... un Eric repentinamente oriental; un Jasper sin apenas participación en el film, mudo y aparentemente de plástico; una Rosalie que, lejos del mujerón pintado en el libro, parece no haber salido aún de Thirteen; un Laurent de piel bastante más olivácea de lo descrito; o un Doctor Carlisle que parece el Doctor Ken. Destaco los personajes de Bella, Charlie, Alice o Jacob.Edward... a ratos bien y a ratos no tanto. La mayoría de las veces se puede decir que el papel lo borda, aunque me sigue pareciendo que esté la mitad de la película con cara de haber fumado hierba, pero no pude evitar sonreir como una cría cuando dice la frase más famosa del libro: "Y de ese modo el león se enamoró de la oveja"... hubiese suspirado sonoramente como hicieron muchas en la sala, pero a tanto no llego.




Igualmente, todos están acertados en sus papeles.Sin embargo, han dejado de lado muchas cosas importantes de la novela para centrarse casi únicamente en la pareja, sin prestar atención al origen de algunos de los Cullen o a la mítica conversación en el coche donde ella le dice a él qué cree que es realmente. Tampoco se le da demasiada importancia al personaje de Jacob, podría tenerla en el momento en que se explica la leyenda y el origen de los vampiros (los fríos), pero la recortan dejándolo en una explicación mínima. Quizás esto es lo que hace que el desenlace sea algo atropellado.En general, una peli entretenida, que no se hace pesada (al contrario), donde la acción transcurre mientras al final la trama se queda en algo un poco más simple.

Personajes de Crepusculo 2











Luna Nueva


Un año después de ‘Crepúsculo’, nos ha llegado ya la segunda parte de la saga, ‘Luna nueva’. Cuando se estrenó la primera, muchos nos sorprendimos de que un producto realizado de forma tan mediocre arrasara en taquilla, provocando el entusiasmo de una gran legión de fans, originada a partir de la exitosa serie de novelas escritas por Stephenie Meyer (algo así como Dan Brown para las adolescentes). La película que adaptó el primer libro fue dirigida por Catherine Hardwicke y logró 70 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos; en apenas dos días ya había recaudado el doble de lo que había costado hacerla. La continuación estaba en camino, y la tercera se empezaría a rodar antes de que la segunda llegara a los cines. Operación relámpago.



Desde el éxito de ‘Crepúsculo’, sus protagonistas han estado en todas partes, en las portadas de las revistas más populares, los programas de televisión más vistos, e incluso se les ha promocionado en los telediarios. Todos los medios querían empaparse del fenómeno (incluso nosotros, para qué negarlo). Todos esperábamos que ‘Luna nueva’ repitiera las cifras de su predecesora, pero de nuevo se superaron las expectativas. La segunda parte ha amasado en pocos días 275 millones de dólares en todo el mundo; costó 50. Un éxito económico verdaderamente impresionante. Pero es lo único positivo de lo que pueden hablar sus responsables. Han conseguido que se hable tanto de su película que se están haciendo de oro, pero, ¿qué han ofrecido, que tapa el envoltorio que ha arrasado en taquilla? En pocas palabras, un producto aún peor que el anterior, una película lamentable.

Crespúculo


La protagonista de la historia es Isabella Marie Swan, una joven de diecisiete años que se muda a Forks, Washington, después de que su madre se vuelve a casar con Phil, jugador de béisbol, que es su nuevo padrastro; y debido al trabajo de éste viaja constantemente, por lo cual Bella decide vivir con Charlie, su padre, para que así su madre pueda viajar al lado de Phil. En el colegio conoce a Eric, Mike, Tyler, Jessica y Angela, que se convierten en sus nuevos amigos.


En su primer día de clases Bella ve a cinco estudiantes que le llaman la atención por su belleza y su palidez. Se sientan alejados de todo el mundo, tienen apenas relación con el resto de estudiantes. Son los hermanos Cullen; Edward, Emmett, Jasper, Alice y Rosalie. En realidad no son hermanos biológicos, sino que todos fueron adoptados por el doctor Carlisle Cullen y su esposa, Esme Cullen.


Entre ellos, Edward es quien capta rápidamente la atención de Bella. Su atención va en aumento, hasta alcanzar su máximo punto cuando descubre que Edward posee una gran fuerza y velocidad, ya que cuando Bella está a punto de morir aplastada por un coche, conducido por Tyler, Edward le salva la vida apareciendo junto a ella con una rapidez sobrenatural y parando el coche con la mano, siendo que Edward estaba en su coche a varios metros de distancia. Este incidente la lleva a sospechar de Edward, ya que no puede creer que alguien “humano” pueda ser capaz de hacer algo así.


Un día sus amigos la invitan a la playa de La Push, y ésta decide ir. En la playa, Bella conoce un poco más a Jacob Black, el hijo del mejor amigo de su padre. Pero cuando menciona que Edward no pudo ir con ella; Sam, amigo de Jacob, dice que los Cullen no iban para la zona de La Push, y ella quedó muy interesada porque le pareció que Sam dijo que los Cullen tenían "prohibido" el ingreso a La Push. Por esto decide persuadir a Jacob para que le cuente la historia. Bella queda intrigada, ya que Jacob le cuenta una leyenda acerca de "los fríos", donde los Cullen habían sido los mismos vampiros que firmaron un tratado con su tatarabuelo, hacía más de 50 años.
Finalmente, uniendo todos sus indicios: fuerza sobrenatural, rapidez, el hecho de que no se exponían al sol. Bella saca la conclusión de que Edward es un vampiro.


Entre ellos surge un romance dificultoso ya que Edward es un peligro para Bella, pero él no quiere apartarse de ella y ella tampoco se quiere alejar de él, ya que su amor es más fuerte que el deseo de Edward de saciar su sed y morderla para beber su sangre, que para él era mucho más atrayente que cualquier otra cosa en todo el mundo.


Edward invita a Bella a conocer a su familia, y también a ir a ver cómo juegan al béisbol, juego que disfrutan en especial cuando hay tormenta, pero mientras están jugando aparecen tres vampiros: James, Laurent y Victoria. James es un rastreador, la caza es su obsesión y decide ir a caza por Bella, pese de la defensa entablada por Carlisle y Edward.


Edward trata de protegerla escondiéndola y toda su familia trata de ahuyentar al cazador. Bella vuelve a Phoenix huyendo y haciendo creer a su padre que no quiere pasar el resto de su vida en un pueblo como Forks. Es así como Bella parte en un coche con Jasper y Alice, mientras Edward se queda en Forks para no levantar sospechas. James acaba encontrándolos y engaña a Bella para que vaya a una escuela de ballet a la que fue durante su niñez. La amenaza con matar a su madre, haciéndola creer que la ha raptado, si no se reúne con él a solas.


Bella se escapa de quienes le protegen, arriesgando la vida por su madre y se encuentra que todo ha sido un engaño. Está a solas con James y él pretende matarla. Empieza a golpearla y llega a morderle en la muñeca. Llega un punto en que queda inconsciente y sueña que hay un ángel a su alrededor, cuando en realidad es Edward, que ha llegado a la escena con su familia. El doctor Cullen empieza a curar a Bella y Edward se ve obligado a sacarle la ponzoña de su cuerpo para que ella no se convierta en vampiro.


Bella despierta días después en un hospital, acompañada por su madre y Edward. Este último le dice que deberían permanecer alejados el uno del otro porque es peligroso para ella, pero ninguno de los dos puede estar sin el otro.
Al final del libro, Edward lleva a Bella al baile de fin de curso y allí discuten sobre la inmortalidad de la joven.

Vanguardia


Tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que impuso la estética angustiada del expresionismo, en el periodo de entreguerras (1918-1939), agitado por el ascenso de los totalitarismos (la Unión Soviética, la Italia fascista y la Alemania nazi) y la crisis del 29, surgen numerosos proyectos de literatura experimental asociados a las vanguardias artísticas, que encuentraron una más visible difusión en la pintura: futurismo (Marinetti), dadaísmo (Tristan Tzara), surrealismo (André Breton), etc.


En España, etiquetas como el ultraísmo, el creacionismo, la poesía pura y el surrealismo fueron asignadas a distintas fases de las trayectorias personales de cada uno de los componentes de la generación de 1927: Jorge Guillén, Pedro Salinas, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Luis Cernuda, Emilio Prados o Manuel Altolaguirre. El más importante de los epígonos del 27 fue Miguel Hernández. Separados de la mayor parte de ellos por la tragedia de la guerra civil española, los poetas del bando franquista: José María Pemán o Luis Rosales.


En Hispanoamérica destacaron los chilenos Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Gabriela Mistral; los argentinos Jorge Luis Borges y Alfonsina Storni y el peruano César Vallejo (España, aparta de mí este cáliz). Otros movimientos fueron el estridentismo, Los Contemporáneos y la novela regionalista.


Tras la Segunda Guerra Mundial, los años cincuenta fueron presididos por el existencialismo, escuela filosófica que influyó notablemente en la literatura (literatura existencialista), incluso por la actividad literaria de los propios pensadores de ese movimiento (Jean Paul Sartre -autor de la primera novela existencialista, La náusea, 1931- Simone de Beauvoir, Albert Camus, etc.), además de ser influido por ésta (se considera a Dostoyevsky una de sus figuras fundacionales o su principal precedente literario).


Además del denominado teatro existencialista, el teatro del absurdo es muy a menudo entendido como una expresión de la angustia existencial del ser humano en la era del miedo que presenció el Holocausto, la bomba de Hiroshima y el equilibrio del terror de la guerra fría. Significativamente, lecturas filosóficas como las obras de Nietzsche, estuvieron entre las más extendidas entre la juventud universitaria que protagonizó la revolución de 1968.

Articulo Principal del Modernismo


Mientras que en el mundo anglosajón el término modernismo se utiliza como sinónimo de arte moderno, y se suele calificar de modernistas a autores innovadores de la talla de Franz Kafka, James Joyce, Marcel Proust o Bertolt Brecht, al identificarlo con las llamadas vanguardias históricas que llenan toda la primera mitad del siglo XX; en cambio, en la utilización que se hace en la bibliografía en español del término modernismo en las artes, se restringe a un determinado estilo artístico que en las artes plásticas se denomina Art Nouveau (en Francia), Sezession (en Austria) o Jugendstil (en Alemania), y que se desarrolló en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX (hasta la Primera Guerra Mundial). En la historia de la literatura en español, se suele asociar modernismo con la trascendental figura del nicaragüense Rubén Darío.



En España se suele señalar la influencia modernista, en el sentido de la de Rubén Darío, en la Generación del 98, sobre todo en Valle Inclán y Antonio Machado; y también en otros autores, como Jacinto Benavente y Juan Ramón Jiménez. En otros países hispanoamericanos, son calificados de modernistas Amado Nervo, Manuel Gutiérrez Nájera, Enrique González Martínez, Leopoldo Lugones, José Martí, etc. En cambio, con el nombre de modernismo brasileño se hace referencia a movimiento vanguardista de los años 1920 (Mário de Andrade, Macunaíma).



Dentro del concepto anglosajón de modernista, recibe el nombre de High modernism (alto modernismo) la literatura desarrollada en el periodo de entreguerras y caracterizada por su elitismo frente a la cultura de masas, iniciando la "gran división" entre ese concepto, el de modernismo, y el de la superación de la propia modernidad, que se ha venido en llamar postmodernismo (aunque ese término se utiliza más habitualmente para la postmodernidad ligada al movimiento filosófico de la deconstrucción de finales del siglo XX; o, en otros casos, al periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial -véase literatura y postmodernidad.



Los autores habitualmente calificados de altos modernistas serían: Djuna Barnes, T. S. Eliot, E. M. Forster, Ernest Hemingway, James Joyce, Franz Kafka, Katherine Mansfield, Robert Musil, Ezra Pound, Marcel Proust, Dorothy Richardson, Rainer Maria Rilke, Gertrude Stein, Virginia Woolf, D.H. Lawrence, Patrick White o Samuel Beckett.


En el siglo XIX se había iniciado una particular corriente literaria que insiste en el sinsentido y el absurdo: Edward Lear, Lewis Carroll.

Literatura Realista y Naturalista

A mediados del siglo XIX hubo un cambio en los gustos literarios hacia el rechazo de los "excesos del romanticismo". Se consideraron de mal gusto el sentimentalismo, la anarquía formal y los temas fantásticos, pero se conservó el costumbrismo romántico, que fue llevado a sus últimas consecuencias.


Las características propias de la literatura realista son la documentación y las descripciones puntuales y minuciosas. En la mayor parte de los casos, expresa posiciones políticas progresistas o radicales, en el entorno de las revoluciones liberales (revolución de 1830 y revolución de 1848) y un cierto anticlericalismo o un cuestionamiento de las posiciones religiosas oficiales, que a veces es resultado de una espiritualidad muy profunda.



Pueden establecerse dos modalidades en la novela realista:
La novela social (no confundir con el estilo denominado realismo socialista, propio del siglo XX), la que reproduce los distintos ambientes sociales generados por la progresiva instalación de la nueva sociedad de clases frente a la antigua sociedad estamental y el triunfo de los valores de la revolución burguesa (la movilidad social, el arribismo de los nuevos ricos, el declive del concepto de honor nobiliario -que al extenderse a toda la sociedad produjo paradójicamente una edad de oro del duelo-). Ejemplos destacados fueron la Comedia humana de Honoré de Balzac; David Copperfield, de Charles Dickens; Episodios nacionales, de Benito Pérez Galdós; El crimen del padre Amaro, de José Maria Eça de Queirós, etc.


La novela psicológica, que trata los temperamentos y motivaciones de los personajes, cuya psicología se intenta reconstruir no sólo en retratoss (etopeya), sino mediante sus acciones, sobre todo en la relación con los demás y en sus reacciones ante los conflictos: El rojo y el negro de Stendhal; Madame Bovary de Gustave Flaubert; Los hermanos Karamázov y Crimen y Castigo de Fiodor Dostoievski, etc.



También se suele emparentar con el realismo el costumbrismo, restringido localmente, muy desarrollado en cuentos y novelas (en España Ramón de Mesonero Romanos, Armando Palacio Valdés, José María de Pereda, etc.).



El naturalismo surgió como consecuencia de la evolución del realismo, en aras de reflejar aún más objetivamente el mundo exterior. Tuvo influencia del positivismo, del materialismo y del determinismo. Los elementos característicos de la narrativa naturalista son la sátira, la denuncia social, el feísmo, el tremendismo, el anticlericalismo radical, las temáticas de enfermedad, suciedad, locura, pobreza, vicios y prostitución. Su mayor exponente fue Émile Zola (Germinal). En España se suele considerar naturalistas a Leopoldo Alas (Clarín) (La Regenta) y a Vicente Blasco Ibáñez (Cañas y barro).


Frente a las pretensiones de compromiso social y los fundamentos estéticos de realismo y el naturalismo, la literatura de mayor difusión de la época (la segunda mitad del siglo XIX), que coincide con la extensión de las publicaciones periódicas con un público lector cada vez más numeroso, fue la literatura de evasión, cuyo máximo ejemplo eran los folletines por entregas, de calidad muy desigual, pero que desarrolló convenciones de género presentes en muchas obras importantes (El conde de Montecristo o Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas).


El escapismo de la realidad cotidiana también era notorio en las novelas de aventuras, género en el que destacó Emilio Salgari, y el inicio de la ciencia ficción, con Julio Verne; mientras que la novela policiaca, que procedía del campo abierto por el gusto romántico por lo morboso y el gusto realista por los ambientes sociales sórdidos, desarrolló productos tan interesantes como la serie de Sherlock Holmes (1887, Arthur Conan Doyle), y más adelante, la novela negra.

LITERATURA POST-ROMANTICA


Durante este periodo florecieron corrientes literarias como el parnasianismo, el simbolismo y el decadentismo.


Entre los autores del parnasianismo defendía una doctrina inspirada en el ideal clásico "el arte por el arte". Destacan los fundadores del movimiento: Théophile Gautier (1811-1872) y Leconte de Lisle (1818-1894).


El simbolismo tuvo un "manifiesto literario" publicado en 1886 por Jean Moréas en el que se define como "Enemigo de la enseñanza, la declamación, la falsa sensibilidad, la descripción objetiva". Los precursores literarios fueron el norteamericano Edgar Allan Poe, los franceses Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud y Paul Verlaine (llamados también "poetas malditos"). Autores simbolistas fueron Stéphane Mallarmé (1842-1898), Auguste Villiers de l'Isle-Adam (1838-1889), Prosper Mérimée (1803-1870), Maurice Maeterlinck (1862-1949, creó el teatro simbolista), Stuart Merrill (1863-1915), Albert Mockel (1866-1945), Jean Moréas (1856-1910), Henri de Régnier (1864-1936), Adolphe Retté (1863-1930), Émile Verhaeren (1855-1916), Fiódor Sologub entre otros.



El decadentismo tuvo influencia de Baudelarie y Rimbaud, pero Verlaine, quien lo resumió en un verso: "yo soy el imperio al fin de la decadencia", fue quien estuvo a la cabeza del movimiento, especialmente después de la publicación de Los poetas malditos (1884). Otro de sus principales exponentes fue Joris-Karl Huysmans, quien publicaría la considerada posteriormente biblia del decadentismo: A contrapelo.


Dos poetas generacionalmente posteriores a la época romántica son las verdaderas cumbres de la lírica española del XIX: Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro (ésta, en lengua gallega).

Literatura Contemporánea

HISTORIA DE LA LITERATURA MODERNA

La historia de la literatura moderna no designa con el nombre de literatura moderna a la literatura de la Edad Moderna, sino a la de nuestra Edad Contemporánea, definida habitualmente como el periodo iniciado con la Revolución francesa (1789) hasta el presente, de modo que es también muy usualmente denominada como literatura contemporánea. No obstante, es un concepto definido con criterios estéticos y no tanto cronológicos, caracterizándose por los valores de originalidad y la ruptura más que por los de la tradición y la continuidad; de un modo similar a como se define el arte moderno o el arte contemporáneo.

sábado, 9 de enero de 2010

LITERATURA ROMANTICA


El romanticismo fue un movimiento de tipo cultural y político, que surgió en Europa a partir del prerromanticismo de finales del siglo XVIII. Los románticos consideraban la libertad como causa suprema, tanto en el arte como en la política y la vida personal. En contraposición al neoclasicismo, el romanticismo se caracterizó por el rechazo de la razón como principio, anteponiendo el sentimiento y la fantasía en el arte


Entre los rasgos de la literatura romántica se encuentran:
El predominio del "yo" (subjetivismo);
La evasión de la realidad (temas medievales -medievalismo-, místicos, leyendas y el exotismo oriental);
El nacionalismo (interés en el arte popular y las costumbres locales -folclorismo, particularmente los Hermanos Grimm en Alemania-)
La libertad formal (mezcla de prosa y verso, ruptura de las unidades aristotélicas en teatro) frente al academicismo neoclásico;
La búsqueda de la belleza fuera de la armonía y el equilibrio (lo sublime en lo terrible, lo sobrenatural, lo macabro, inicios de la novela gótica -Mary Wollstonecraft Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo, 1818-).

Entre los escritores románticos se encuentran Goethe, Friedrich Hölderlin y E.T.A. Hoffmann en Alemania; Walter Scott, Percy Shelley, John Keats y Lord Byron en Inglaterra; Chateaubriand, Alphonse de Lamartine y Victor Hugo en Francia; Edgar Allan Poe en Estados Unidos; Manzoni y Leopardi en Italia, el Duque de Rivas, José Zorrilla y José de Espronceda en España; Ignacio Manuel Altamirano y Guillermo Prieto en México, José Hernández en Argentina, etc.
Véase también: Literatura del Romanticismo en Alemania, Literatura del Romanticismo en Francia, Literatura del Romanticismo en Inglaterra y Literatura española del Romanticismo